Sed de terror

El hechizado por la fuerza de Francisco de GoyaLa torre negra crece a media noche cuando el búho canta…
Vuelan las brujas en grandes escobas al juntarse las agujas del reloj…
Francisco Gabilondo Soler, Cri-Crí.

Es comprensible nuestro gusto por las historias fantásticas que dibujan mundos maravillosos y trazan futuros prometedores. Es racional la identificación con los héroes que superan miles de dificultades. Es completamente lógico que en muchas ocaciones intentemos emular sus gestos, sus dichos su vestimenta. Sin embargo existe un aspecto que resulta curioso, extraño, intrigante: nuestro gusto por el horror y el miedo; la fascinación por los villanos, por los personajes oscuros y perversos; una sed de terror que incluso impulsa a muchos a retar al peligro, pues algo que tienen en común los deportes extremos con la literatura, el cine y las casas de horror es esa cierta sensación de peligro, una angustiante inminencia, un seductor y liberador espanto.

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