El impulso heroico

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…¿No sois vos el Gandalf responsable de que tantos jóvenes apacibles partiesen hacia el Azul en busca de locas aventuras? Cualquier cosa desde trepar árboles a visitar elfos… o zarpar en barcos, ¡y navegar hacia otras costas! ¡Caramba!, la vida era bastante apacible entonces… Quiero decir, en un tiempo tuvisteis la costumbre de perturbarlo todo en estos sitios. Os pido perdón, pero no tenía ni idea de que todavía estuvieseis en actividad.

…Mi perdón te lo doy. De hecho iré tan lejos como para embarcarme en esa aventura. Muy divertida para mí, muy buena para ti… y quizá también muy provechosa, si sales de ella sano y salvo. El hobbit, J. R. R. Tolkien.

Hay al inicio de cualquier empresa un contradictorio conjunto de emociones que embarga a quien es llamado a emprender la aventura: curiosidad y temor; deseos de recorrer caminos nuevos y nostalgia por lo que se deja atrás; apremio y resistencia; emoción y dudas, muchas dudas… Abrumador coctel de emociones que termina por paralizar a muchos y que sólo algunos, los menos, optan por tomar no obstante los riesgos del camino, de ahí que éstos sean llamados héroes.

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Notas al margen

S tipouelen decir los escritores que es difícil determinar el momento en el que un texto a finalizado. Así poner el punto final a cada uno se convierte en una de las tareas más demandantes de dicho gremio.

Y aunque pueda parecer exagerado, éstas son aseveraciones que no carecen de sustento. En el caso de los cuentos o las novelas son los personajes quienes generan tales predicamentos, puesto que llegan a cobrar tal vida en la mente del creador que muchas veces lo que empieza como un relato breve crece hasta convertirse en una saga; y en lo que respecta a los filósofos y ensayistas su tarea no es menos ardua, pues el hablar de un concepto determinado necesariamente implica desarrollarlo mediante el trastocamiento de otros conceptos, polemizar, cuestionar ideas preestablecidas, redefiniciones y, con el tiempo, el replanteamiento de la propia idea, labor que puede ampliarse indeterminadamente.

Sin embargo existe otro aspecto mucho más paranormal que convierte a la escritura en una disciplina que requiere de la revisión y corrección continuas. Un aspecto al cual nuestras mentes modernas, científicas y seculares, no le brindan la misma importancia que los antiguos monjes copistas, escribas o amanuenses del medievo le daban: la nefasta influencia que el demonio Titivillus ejerce sobre los que escriben.

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Parecidos inquietantes

A tale of two cities

Vivimos en una época contradictoria. Época que se centra en la satisfacción plena de la más intrascendente frivolidad enarbolando la bandera del hedonismo y lo desechable como panacea de la felicidad.

Época que enaltece al individuo y que irónicamente le ofrece el más mínimo espacio para su realización plena, para su autoconocimiento, para su desarrollo.

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