Sed de terror

El hechizado por la fuerza de Francisco de GoyaLa torre negra crece a media noche,

cuando el búho canta…

Vuelan las brujas en grandes escobas

al juntarse las agujas del reloj…

–Francisco Gabilondo Soler, Cri-Crí.

Es comprensible nuestro gusto por las historias fantásticas que dibujan mundos maravillosos y trazan futuros prometedores. Es racional la identificación con los héroes que superan miles de dificultades. Es completamente lógico que en muchas ocaciones intentemos emular sus gestos, sus dichos, su vestimenta. Sin embargo existe un aspecto que resulta curioso, extraño, intrigante: nuestro gusto por el horror y el miedo; la fascinación por los villanos, por los personajes oscuros y perversos; una sed de terror que incluso impulsa a muchos a retar al peligro, pues algo que tienen en común los deportes extremos con la literatura, el cine y las casas de horror es esa cierta sensación de peligro, una angustiante inminencia, un seductor y liberador espanto.

tintin-at-the-mountains-of-madnessLlega el otoño despidiendo septiembre y los días vuelven a ser más cortos; mueren las hojas de los árboles y marchitas visten de colores ocres grandes bosques y extensos campos; gana terreno la noche en el hemisferio norte del globo terráqueo y ese extraño gusto por el miedo cobra nuevos brios en nosotros, seres temporales que se visten de terrores inmortales.

Comprobado por la psicología está que experimentar el miedo nos ayuda a mantenernos lejos de todo aquello que pudiera dañarnos, enseñándonos a evitar el peligro. Demostrado por la ciencia que aprendemos mucho más de aquello que es ilógico y nos daña, así como que a nuestro cerebro le encanta sentirse siempre en control de las situaciones. Lo interesante viene cuando nos convertimos en espectadores, tripulantes de atracciones extremas o lectores de historias de terror, pues las pantallas, arneses, cinturones, paracaídas y las páginas de los libros, etc., manteniéndonos al margen del daño nos permiten experimentar el miedo y mantener el control, coctel explosivo de adrenalina y dopamina al que nos volvemos adictos y que, no por ser explicable deja de ser extraño, nos gusta repetir.

stephen-kingAsí pues la oscuridad de octubre con la brillantez plateada de su diáfana luna brinda el escenario perfecto para que los monstruos emerjan y disfrazados como ellos, viendo al terror de frente, nos facilita superar el miedo. Porque resulta natural que en medio del vampirismo corporativo, la bestialidad lobesca del terrorismo, el narcotráfico, la zombificación consumista y rutinaria: Inventamos horrores– como dice Stephen King– para ayudarnos a enfrentar los reales.

innsmouth-1

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s