Entre lineas

Hay autores cuyas vidas son fáciles de leer a quienes son avezados en habilidades detectivescas y psicológicas, puesto que, partiendo del hecho de que la utilización de las imágenes, así como demás recursos literarios, son una representación metafórica de la interpretación personal que cada uno hace (o hizo, según sea el caso) del mundo exterior, todos cuantos nos dedicamos a escribir nos convertimos en libros abiertos.

Siguiendo éstas pistas, interpretándolas, es que los expertos pueden perfilar personalidades, intuir ideologías, percibir estados de ánimo o alteraciones de la conciencia e incluso esclarecer, cuando existen dudas acerca del origen, autorías o sembrar razonables dudas.

Siete sabiosEs a partir de tal análisis que muchos pueden casi asegurar que: tanto la Iliada como la Odisea no pudieron haber sido escritas por el mismo Homero; que en los últimos textos de Aristóteles se perciben notables diferencias con las ideas de los primeros, lo cual orilla a pensar que tampoco se trata del mismo personaje; que el Juan del evangelio bíblico es uno distinto al del Apocalipsis; que en la obra de William Shakespeare hay ciertas claves que recuerdan notablemente al estilo de su contemporáneo el poeta y dramaturgo Christopher Marlowe así como a otros personajes de la época, lo cual a puesto a debate para algunos la existencia misma del Bardo; en tanto que en las populares novelas de otro ingles, Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo hay quienes han visto el rastro de cierta experimentación con substancias alucinógenas al momento de escribirlas.


David CopperfieldPero hay un aspecto biográfico de los autores por el que raras veces solemos preguntarnos al momento de sostener un libro en nuestras manos: cómo eran cuando niños, cómo fueron sus infancias.

Quizá ningún otro escritor reveló más sobre su infancia que Charles Dickens. Nacido en los albores del siglo XIX, el 7 de febrero de 1812, Dickens perteneció a una familia de clase media en plena revolución industrial. Hijo de Elizabeth Barrow y de un funcionario público inglés llamado John Dickens, gracias a cuyos despilfarros y un ingreso insuficiente Charles, junto con toda su familia, conoció la pobreza a muy temprana edad. Por la creciente acumulación de deudas tanto el futuro escritor como sus hermanos vieron desaparecer lentamente su patrimonio con cada embargo, hasta terminar acompañando a su padre a prisión por su incapacidad de pago a los acreedores.

Oliver! (1968)
Oliver! (1968); Directed by: Carol Reed

Tal situación económica limitó su acceso a una buena educación, no fue sino hasta los nueve años que Charles pudo ir brevemente a una escuela, mas si en algo se caracterizó fue en su voraz apetito por la lectura, lo cual contribuiría en gran medida a su formación autodidacta. Pero las cosas parecían ir de mal en peor cuando a los doce años Dickens tuvo que ingresar a las filas de una fábrica de betunes (o grasa) para calzado con tal de apoyar a su familia económicamente. Poco tiempo después, al salir su familia de prisión, su padre heredaría de su suegra una pequeña fortuna que en algo logró facilitarles la vida, mas no de forma inmediata al pequeño Charles a quien su madre juzgó conveniente dejar trabajar otro tiempo en la fábrica, decisión que éste jamás olvidaría y por la cual llegó a albergar un cierto resentimiento por las largas y fatigosas jornadas laborales de diez horas a las que era sometido hasta el punto de llegar a sentirse como un huérfano más de los que ahí trabajaban.

Todos esos aspectos de su dura infancia fueron bien aprovechados por Dickens en sus obras posteriores, reflejándose principalmente en novelas como Oliver Twist (1837-1839), Un cuento de navidad (1843) y David Copperfield (1849-1850). Textos que lo convirtieron en el fundador de la novela de denuncia o crítica social, así como en un férreo defensor de los derechos laborales y de los niños. Autor de denuncia donde los haya, la vida de Charles Dickens además de poderse leer entre líneas es el reflejo de que aunque la vida es dura uno puede alcanzar el éxito cuando se aferra a sus sueños, por más altos y lejanos que parezcan estar.

El sueño de Dickens, obra inacabada de Robert Williams Buss (1804-1875). THE CHARLES DICKENS MUSEUM
El sueño de Dickens, obra inacabada de Robert Williams Buss (1804-1875). THE CHARLES DICKENS MUSEUM
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