Por siempre Poe

Edgar Allan Poe by Magnetic eyeMi vida ha sido capricho, impulso, pasión, anhelo de la soledad, mofa de las cosas de este mundo; un honesto deseo de futuro. Edgar Allan Poe.

Algún día erigiré un templo en honor a Edgar Allan Poe. Ese templo será gótico, con pálidos bustos de Palas apostados sobre los dinteles de cada una de sus puertas, compuesto por siete naves revestidas de colores distintos: azul, púrpura, verde, amarillo, blanco, violeta y negro; y, como en las habitaciones del castillo del príncipe Próspero, adornadas con grandes vitrales pintados acorde a la decoración de cada una de ellas, a excepción de la séptima puesto que estos serán escarlata.

Y al interior del mismo, sobre los muros y dentro de los diversos nichos de sus bardas laterales, cuadros y esculturas de los antiguos profetas, formadores de su visión romántico-sombría: E. T. A. Hoffmann, Sir Walter Scott, Lord Byron; y los continuadores de sus búsquedas pesadillescas, exploradores avezados de las regiones más sombrías de la mente humana: Charles Baudelaire, Dickens, Guy de Maupassant, Robert Louis Stevenson, Ambrose Bierce, Howard Philips Lovecraft, Ray Bradbury, Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y dede luego Alfred Hitchcock y Stephen King, entre tantos otros, reguardarán el recinto.

By Sam Wolfe Connelly
By Sam Wolfe Connelly

Seguramente cuervos majestuosos de los santos días idos revolotearan aquí y allá persiguiendo escarabajos dorados, dormirán en sus altos campanarios y llenarán sus explanadas graznando Nunca más, ahuyentando así a los pichones mansos.

Los gatos negros se sentirán inexplicablemente atraídos a ese sitio y al brincar sobre los regazos de los asistentes se dejaran rascar sus panzas, ronroneándoles amistosos.

Se brindará sin dudarlo con un vino amontillado, El cuervo será adoptado como la oración insignia y en el altar mayor, además de exponer su capote militar de West Point como reliquia máxima junto a la imagen de su adorada Virginia– la única virgen radiante, Virginia por los ángeles llamada–, un retrato oval del primer poeta maldito dominará la escena, en torno al cual podrá leerse en letras doradas el primer mandamiento que Quiroga brindó a todo los cuentistas:

Cree en un maestro… Poe… como en Dios mismo.

Edgar Allan Poes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s